¡Alerta de hack de patrón! Conoce a Julia, de @Jlkreativ, y su hack de #Rya.

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Crear piezas únicas, compartirlas en tu blog o Instagram e inspirar a otros: La combinación de costura y redes sociales está muy de moda. Y como el número de costureros con su propio blog no para de aumentar en todo el mundo, Fibre Mood presenta, de manera regular, a un Sewista que haya realizado un hack extraordinario de un patrón de Fibre Mood. Este mes, os presentamos a Julia, de @JLkreativ y su hack del patrón #Rya. ¡Descubre su maravillosa creación!

JLKreativ

Hola, me llamo Julia, tengo 55 años y no solo soy muy activa en mi máquina de coser desde hace muchos años, también en Instagram como @JLkreativ y en mi blog  julialutter.de.

Cuando aún estaba en preescolar, me dejaron coser mi primera costura recta en la máquina de coser de mi abuela. Mi abuela, que cosía casi toda su ropa, me contagió el gusanillo de la costura. Me enseñó no solo a coser, sino también a hacer punto, ganchillo y bordado. En una familia muy deportiva, yo era un poco un bicho raro. Incluso empecé a coser mis propias muñecas. Cuando fui mayor para jugar con muñecas, empecé a coser para mí. Transformé sábanas viejas en ropa, pantalones, etc. Lo hacía todo sin patrón y también a mano. Heredé la máquina de coser de mi abuela tras su fallecimiento.

Después, a los 20 años, tuve una máquina de coser y me atreví a hacer mis propios patrones: un blazer y un vestido con corsé. Con el nacimiento de mis hijos, la máquina de coser quedó aparcada durante 18 años y en ese tiempo descubrí la pintura. Cuando de repente me quedé bloqueada con la pintura, empecé a usar otra vez la máquina de coser y, ahora, como mi abuela, coso la mayor parte de mi ropa. Si no contamos el parón, llevo cosiendo casi 50 años.

Cuando saqué la máquina de coser de su escondite, hace ya muchos años, había muy pocos creadores de patrones. Internet estaba aún en pañales y dependías de los patrones que ofrecían  las tiendas locales.

En este tiempo eso ha cambiado. Un momento clave para mí fue descubrir el segundo número de la revista Fibre Mood, que vi por casualidad en el kiosko de una estación de tren. Si el número uno de la revista no estuviera agotado, tendría todas las ediciones.

El patrón Rya llegó en el momento justo, porque me faltaba un abrigo informal de entretiempo que se cosiera rápido. Cosí el primero con lana y según las instrucciones, lo que quiere decir que para el dobladillo no se utiliza cinta adhesiva de dobladillo, sino que se remata el bajo con puntada overlock y se cose.  

Como el verano se resistía a despedirse y todavía tenía una tela de lino estupenda con la que quería hacer una camisa informal, volví a coger el patrón de Rya. Lo acorté hasta donde llegaba la tela y omití las curvas del bajo. Los bolsillos laterales eran innecesarios y para los del pecho tuve que prescindir de las solapas. La versión corta de Rya se convirtió en una de mis prendas favoritas de final de verano, porque la podía llevar como una blusa camisera informal o como una “chaqueta” sobre un top. Incluso en otoño/invierno, gracias a su anchura, quedaba genial sobre un cuello polo.

Cosí mi tercer Rya para unas vacaciones en el Mar del Norte en octubre, cuando ya hacía falta un forro cálido. El viento y las temperaturas eran demasiado para el primer Rya de lana. Esta vez, también acorté el diseño debido a la falta de tela y dejé recto el bajo. También hice un forro, que fue bastante fácil. Igual que el corte original, el forro no tiene vistas, puño ni cuello. Para él, elegí una tela acolchada ligera. Bajé los bolsillos de pecho para reemplazar a los bolsillos laterales.

Creo que aún sigo marcada por mis días de adolescente, cuando cosía la ropa sin patrones. Por supuesto, los resultados solían ser parecidos. Al coser mucho usando patrones he aprendido mucho y he desarrollado un instinto para saber dónde puedo modificar un patrón o usar una tela que no necesariamente está entre las recomendadas. Si me faltan ideas, busco inspiración en la moda. A menudo hay un patrón que, con un poco de habilidad, puede modificarse para que se parezca a una prenda de moda o que puedo adaptar conforme a mis necesidades. Por ejemplo, los pantalones sin bolsillos no me quedan bien. Ya sean bolsillos de parche en la parte trasera o bolsillos laterales en la delantera, siempre los pongo en el patrón: lo importante es un bolsillo. Si prefiero un cuello en pico a uno redondo, entonces lo retoco. Por supuesto, a veces algo sale mal, pero cada vez menos gracias a la experiencia. Solo hay que confiar en uno mismo. 

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